Lena niega con la cabeza, Di Monti no desaprovecha la oportunidad para coquetear con ella. —aun estoy enojada contigo, por lo tanto, estás castigado por no haber confiando en mí
—será un poco difícil para un hombre tan posesivo como yo
—dormirás en el sillón, y no quiero escuchar tus objeciones, vete a la habitación de los niños, habla con Francesco, no lo vayas a regañar, yo hablaré con él respecto a su abuela
—eres grandiosa, se que me perdonarás muy pronto
Natalia sostiene una bandeja en s