Sebastián sabe que no puede mencionar a la madre de Cristhofer, porque si no, perdería todo. Y más a Lena, porque él es consciente de todo el daño que esa anciana le provocó.
Cristhofer se acerca a Sebastián, quedando frente a frente —no eres nadie, y no puedes conmigo— dicho ésto, Cristhofer se marcha para ir hacia su enemigo, Sebastián está tensionado, tuvo que callarse, pero no se piensa quedar con los brazos cruzados
Di Monti se sube a su auto, y el chófer lo lleva en dirección donde está L