Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡¿Respetarte?! —Flor soltó una carcajada—, ¡eso lo perdiste hace rato!
Lorena no soportó más esas humillaciones e hizo que su padre la soltara, pero, para sorpresa de todos, no se abalanzó a Flor. La joven solo se dirigió a su cuarto mientras lloraba.
—Ni se te ocurra volver a decir otra vez esas barbaridades —ordenó el señor Durán a Flor—. Como lo vuelvas a hacer quie







