Un grito tras otro resonaba en el lugar, las lágrimas rodaban por las mejillas de Alice.
Adriana movió su mano una vez más para volver a calentar aquel pedazo de metal.
Los recuerdos de esas noches mientras era torturada por parte de ellos estaban latentes en su cabeza. Por más que ella quería olvidar absolutamente todo, le era imposible, las marcas en su cuerpo, en su mente.
Adriana puso con fuerza una vez más en los brazos aquella mujer aunque consideraba como su mejor amiga en el pasado aq