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Al llegar a casa, subo las escaleras con Alana en mis brazos. Estaba muy dormida, no quise despertarla. Durante la tarde jugo mucho con su abuela, ambas conversaron de tantas cosas que ya ni recuerdo la mayoría. Recorrimos toda la ciudad, llegamos a la conclusión de que el parque que estaba en frente de la heladería se habría convertido en su sitio preferido. Pasaron tantas horas juntas que perdimos la noción del tiempo y ya había anochecido.

Supuse que Lily se quedaría en casa de
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