Capítulo 41.
Evangeline sintió una descarga eléctrica que recorrió todo su cuerpo en cuestión de segundos.
Los labios de Noah eran cálidos, suaves, y por primera vez, no buscaban reclamarla como su propiedad, no buscaban hacerle daño, no buscaban sellar un contrato para beneficiarse.
Era un gesto sincero, el silencio dentro de la sala de visitas se hizo tenso y pesado, pero ellos solo podían escuchar la respiración del otro estando frente a frente.
Chía, a un lado, soltó una carcajada escandalosa. Se tapó