Matías Montenegro/ Ivanovich
Entre la mansión y no tardaron en notificarme que mi querido sobrino estaba en casa. El malo muy rápidamente se apoderó de mí esa gente aquí nunca hacía nada bueno.
Alaia necesitaba reposo, no personas que estuvieran estresandola.
— ¿Dónde están?— monté mientras seguía caminando.
— están en la parte de la piscina señor la señora apenas se acaba de despertar y decidió comer allá cuando el señor Alexander se apareció— te dijo una de las empleadas que solía venir casi