POV ADRIK ROMANOV
El cielo sobre Reggio Calabria tenía el color de un moretón fresco cuando las ruedas del Gulfstream besaron la pista. Eran las 17:00.
Oficialmente, éramos un vuelo chárter de "consultores energéticos" rusos con destino a una convención en Malta que había tenido un "pequeño inconveniente técnico" en el motor izquierdo. El papeleo era perfecto; Akin se había encargado de que hasta el último sello digital de la aviación civil italiana fuera auténtico.
Me bajé del avión estiran