POV VITTORIA ROMANOVA
Al día siguiente, el sol de Sicilia bañaba la terraza del restaurante con una ironía cruel. Todo parecía perfecto: el mantel de lino blanco, el aroma a albahaca fresca y el sonido del mar rompiendo contra los acantilados. Pero para mí, cada detalle era una cuerda que se tensaba alrededor de mi cuello.
Luca estaba sentado frente a mí, cortando su filete con una precisión quirúrgica. Su elegancia siempre me había parecido una fachada, una máscara de seda sobre un monstruo d