—Él me besó —susurró Myriam en un hilo de voz. Observó el rostro lleno de seriedad de Gerald, y se estremeció.
Él inhaló profundo.
—Lo sé —contestó.
Myriam sintió un alivio, sin embargo, él seguía serio.
—¿Te ocurre algo? —indagó. —¿Cómo lo supiste?
Gerald liberó un suspiro, y ladeó los labios.
—Lo mandé a investigar y me informaron que es modelo y que desea ser actor, entonces imaginé que alguien lo contrató —resopló gruñendo—, no entendía con exactitud los motivos, pero ahora ya sa