Días después Noemí fue dada de alta; sin embargo, no acusó a Raymond como todos esperaban, sino que dijo que fue atacada en un callejón de la ciudad, y no recordaba el rostro de sus agresores.
—A mí me vas a decir la verdad —expresó Myriam con seriedad—. Fue él, Raymond Wilson —enfatizó una vez que ambas hermanas se quedaron solas.
Noemí inclinó su cabeza.
—Te van a poner una trampa, ten cuidado, quieren que Gerald desconfíe de ti —expresó—, se ha confabulado con una tal Bianca, ahora ell