El fuerte aroma de alcohol despertó a Myriam, parpadeó y lo primero que vio fue unos ojos azules similares a los de Anthony, entonces recordó lo que había pasado.
—¿Se siente mejor señorita Bennett? —indagó el jefe de recursos humanos.
Ella asintió y luego observó a Gerald confundida, no sabía a ciencia cierta quien era él en realidad, y qué hacía ahí, eso no podía ser una coincidencia. Myriam se estremeció y lo supo, la nota que ella le envió fue clara, y conociéndolo, él no se iba a queda