97. Prometidos
Liam besó a Amber y sin previo aviso la alzó entre sus brazos y la llevó frente a una puerta, —Cierra los ojos.
— Pero, ¿Qué haces loco?, ¿Por qué?
— Vamos, no seas aguafiestas, cierra los ojos y no hagas trampa.
— Vale, lo prometo—, los cerró y rápidamente Liam buscó algunas cosas que tenía escondidas.
Abrió la puerta y luego de unos minutos la invitó a pasar, —amor puedes quitarte la venda.
En cuanto Ámber lo hizo, se encontró un pequeño jardín no explorado por ella, pues había que subir algu