Minutos después una enfermera me lleva a una pequeña sala donde me descontaminan y me hacen ponerme lo necesario para poder ver a Aurora. La enfermera me lleva por un pasillo solo y silencioso. Abre una puerta casi al final y me insta a entrar.
Me quedo de pie en la puerta mientras ella entra y revisa sus signos vitales y verifica que todo marche bien, revisa la vía y me da una sonrisa de apenada
—Le estamos administrando antibióticos y fármacos para el dolor—dice en voz baja informándome. Me o