CAPÍTULO 68

No la solté del brazo mientras atravesamos el casino hasta las escaleras. Ignore las miradas de Conte y su compañera.

En vez de ir a mi oficina, subí hasta mis dependencias personales y una vez allí cerré de un portazo mientras ella seguía sin decir nada. La vi caminar por el lugar y el movimiento de sus caderas evocaron pensamientos de ambos en la cama, pero no me importaba.

Caminé hasta ella y me fui por su boca. En principio se sorprendió, pero luego me dio acceso a su boca. Fue un beso crud
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