—¿Crees que será niña o niño? —pregunta Damián esa misma noche cuando estamos acostados después de un día largo.
—Niño... Niña. No lo sé—me encojo de hombros.
—Pero. ¿Quieres saber antes de que nazca?
—Tampoco lo sé.
—Y, ¿Qué si sabes? —dice en tono de burla.
—Bueno. Que tengo un esposo que me encanta y que tiene un no sé qué, que me vuelve loca.
—Ese no sé qué, tienen nombre y es Kraken o arma de destrucción masiva—dice con chulería —Cariño, tú solo dime cómo quieres llamarle—dice con tono s