Siempre me considere una mujer valiente que no le temía a nada. Me decía que no había nada que pudiera afectar sobremanera mi vida. Error. En menos de una semana he experimentado el temor de perder a mi madre y el segundo lo estoy viviendo en este momento. Temor de que mi esposo salga herido, es un nuevo temor que no sabía que podría sentir.
Cuando abrí la puerta no me esperaba encontrar a Iván de pie allí vistiendo pantalones negros y una camisa celeste doblada hasta los codos, zapatos casuale