Ryan sostiene mi rostro de nuevo, obligándome a mirarle, en su mirada solo puedo ver dolor. El dolor que él le provoca junto con mi madrastra a mi padre. Son unos traicioneros, mientras que él sigue postrado en una cama de hospital, inconsciente y conectado a máquinas chirriantes que me causan escalofríos.
―Eres muy hermosa, sería una lástima que nadie venga por ti o pague todo el dinero. Creo que lo vales, realmente ―dice siendo irónico y mi cuerpo se tensa más con sus palabras―. Me agradas, Bi