El viaje en el auto es solitario. Adriano me envió con el chófer que pensaba iba ser mi esposo, hacia la granja, al parecer él irá después. A este punto, mi ahora esposo resulta ser un completo misterio y no sé si pueda resolverlo. Actúa extraño y me mira con odio. Parece que arruiné su vida, bueno, tenemos eso en común.Al bajar del auto, vislumbro la entrada de la granja, no parece abandonada ni mucho menos. La mantienen cuidada y me parece un lugar… encantador. Camino entre las piedras halando mi maleta.―Señorita, le ayudo ―comenta el sujeto que me trajo. Toma mi maleta y la lleva al interior, adelantándose. Mientras que yo, respiro profundo antes de entrar.Giro mi rostro, viendo a una mujer con overol, cabello rubio y parece ser la jardinera, ya que, está regando las plantas. Alzo mi mano ondeándola en el aire, para saludarle con una tenue sonrisa.―Hola, yo soy…Ella me observa, no con mucho agrado y de repente, enfoca el rocío de agua hacia mí, empapándome de pies a cabeza. Su
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