Narra Bianca:
Al siguiente día, no pude concentrarme en nada. Mis pensamientos viajaban a la conversación que tuve con esa mujer. Es como si se hubiera metido en psiquis sin más y con simpleza.
Las palabras de Marissa regresaban una y otra vez, no como un eco, sino como una presencia constante. No son frases agresivas, ni amenazas abiertas. Son peores. Son palabras dichas con la seguridad de quien ya ha visto caer a otras antes. “Muchas lo han intentado… y pocas han resistido.”
Me miro en el esp