Narra Bianca:
La mirada de Cilia se encuentra con la mía en el reflejo del espejo al frente de nosotras, notando las ojeras malvas debajo de sus ojos, el vacío en sus pupilas y las manchas del tinte de cabello en las coronillas de su frente. Trago con dificultad, ante el temor de que les haga daño a mis bebés ya que, identifico el filo que siento en mi espalda y es un cuchillo.
―Harás silencio o tus bebés morirán ―advierte.
Asiento con mi cabeza rápidamente. Quita la mano de mi boca lentamente.