Cuando despierto, lo primero que busco con mi mirada es a Adriano, quien no está a mi lado. Mi corazón late fuerte, pero con algo de dolor. ¿Por qué pensé que él despertaría a mi lado como si fuéramos unos recién casados enamorados?
Sí, me entregué a mi esposo, pero… él quizás también lo vea como un desliz y eso, me dolerá más. Cubro mi rostro con mis manos ante la vergüenza. Antes de que me quite las sábanas de encima, para alistarme y salir de la habitación—o me pondré a llorar como una tonta—