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Más allá del conocimiento de Maya, Oliver la observaba tranquilamente en cuanto bajó las escaleras y se hizo cargo de él y de Zoé. Oliver vio todo lo que hizo: desde limpiarlos a ambos y cambiarles la ropa, y no pudo evitar sorprenderse por la amabilidad de la mujer.
Además, había disfrutado el beso que compartieron. Si no se hubieran quedado sin aliento, habría querido que sus labios permanecieran sobre los de ella por más tiempo.
Mencionó deliberadamente el nombre de Zoé porque quería ver cuá