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Todos en la casa le temían a Zoé.
Conocían muy bien su carácter y eran conscientes de lo que la mujer era capaz de hacer.
Así que se mantenían en silencio y se alejaban de ella para salvarse.
Maya nunca le dijo nada a la abuela Catalina, ni siquiera a sus padres adoptivos.
No era porque le tuviera miedo a Zoé, sino porque tenía la esperanza de que Zoé eventualmente la aceptaría como parte de la familia.
Maya nunca dijo que no a nada de lo que Zoé le pedía,
incluso cuando a veces no estaba de ac