Enzo no podía creer lo que estaba viendo, el tono de su piel cambió rápidamente, Hanna simplemente observaba la manera de actuar de aquel hombre que pareciera que hubiese visto el fin del mundo.
—¿Qué le sorprende? —ante la pregunta de Hanna, Enzo se dio vuelta y fijó la mirada en ella.
—¿Sabes dónde se encuentra el contenido de esta maldita caja? —preguntó yendo directo a ella.
—No, por supuesto que no —respondió ella de manera tranquila.
—Vamos al sótano del edificio, me encuentro completa