Durante todo el camino Hanna no hacía otra cosa más que fijar la mirada en el hombre que se encontraba a su lado, «Enzo Santos, realmente necesito saber ¿quién demonios eres» pensaba ella observando a aquel misterioso hombre.
Los autos se detuvieron frente a la entrada principal de aquel edificio donde le habían impedido el ingreso a Enzo.
Enzo luego de salir abrió la puerta donde se encontraba su esposa, ella bajó manteniendo la mirada fija en la suya.
—Compórtate a la altura y espero que no