Apenas Midas acercó su coche a la casa de su hermano mayor, Hermes no pudo esperar a que se detuviera del todo y bajó trastabillando hacia la entrada. Para su sorpresa, la puerta estaba entreabierta y no tuvo que romperla en dos para entrar. Sin embargo, eso era señal de que algo malo había ocurrido y temió haber llegado demasiado tarde.
-¿Selene?- Su voz hizo eco en la casa silenciosa.
Sin perder un segundo, corrió hacia el living, nada. Luego corrió hacia la cocina y el comedor, tampoco nad