-Cálmese señora, por favor- Suplicó la enfermera.
-¿Dónde está mi marido? ¿Él está bien?- Sollozó Selene.
-Él está bien señora, está en una habitación privada descansando.
-Lléveme con él por favor- Suplicó limpiándose las lágrimas.
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La azabache caminó por un largo pasillo, siguiendo de cerca a la enfermera. -Es aquí señora.- dijo mostrándole la puerta cerrada.
Selene se abalanzó dentro de la habitación, encontrándose cara a cara con Ágatha y su hijo, quien estaba sentado al borde de la ca