Capítulo 24. Seducción.
Ethan e Isabella entraron en la cabaña. El suave murmullo de las olas aún resonaba en sus oídos. La luz del atardecer se colaba a través de las ventanas, creando un ambiente cálido y acogedor. Al dejarse caer en la cama, Ethan sintió una mezcla de emociones que lo abrumaban. A su lado, Isabella sonreía, pero había algo en su mirada que le decía que había más de lo que parecía.
—Isabella —comenzó Ethan, cuya voz temblaba ligeramente. —Hay algo que me inquieta. A veces siento que mi invalidez es