Capítulo 61. Bolsa de valores: Egos y fortunas.
Dominique salió pálido, pero firme, después de hablar con su hijo James. La conversación había sido intensa y desgarradora, y aún sentía el peso de cada palabra.
—Ya nos vamos, hijo —le dijo a Ethan, que lo miraba con curiosidad y preocupación.
—¡Abuelo! —exclamó Ethan. —Quiero hablar con mi padre.
Dominique se detuvo un momento, sintiendo un nudo en el estómago. La dulzura de su nieto le rompía el corazón.
—No quiere verte, Ethan —respondió con firmeza y un tono que no admitía discusión. —Vámo