Capítulo 23. El ojo morado.
Muy temprano en la mañana, James, el padre de Ethan, llegó a la mansión con la misma despreocupación de siempre, como si estuviera en su propia casa. Al cruzar la entrada, sus ojos se encontraron con los de Mateo, quien, aún con el brillo de la noche anterior en su mirada, no pudo evitar sonreír.
—¡Vaya, vaya! —dijo James, con una sonrisa sardónica. —Mateo, estás radiante. Eso solo puede significar una cosa: ¡has estado disfrutando de los placeres de la vida!
Mateo, con los ojos abiertos como p