Capítulo 60. El precio de la cobardía.
Desde entonces, Ethan y su abuelo juraron no separarse jamás. La mansión Walton, que alguna vez había sido un lugar solitario y silencioso, ahora estaba lleno de risas y alegría. Cada rincón de sus amplias habitaciones se llenaba de recuerdos felices, mientras los niños correteaban por los jardines y el aire se llenaba de sus gritos de felicidad. La familia con la que Dominique Walton siempre había soñado existía, y juntos compartían momentos que atesorarían para siempre.
Ethan cerró la puerta