— ¿Qué te hizo? ¿Te lastimó? —me pregunta Antonio.
— No, este fin de semana sin falta nos vamos.— Respondí con simpleza.
— Ya está todo listo —él acaricia mi mejilla—. Pronto se acabará esta pesadilla.
Los días transcurrieron rápidamente y hoy es el día en el que huiré. No puedo creer que en unas horas estaré lejos de todo, principalmente lejos de mi abuelo; eso es lo único que me duele.
Me gustaría despedirme de Rodrigo. Me niego a creer que él solo jugó conmigo, aunque todo apunta a