El fin del sufrimiento

Elizabeth

Durante la cena no quedé satisfecha, así que comí helado de postre, pero sigo teniendo hambre. No es la primera noche que me ocurre ni que voy a la cocina en busca de comida a la madrugada.

Anoche comí pastel, pero hoy solo hay fruta o, más bien, una fruta: naranja.

Preparé una bandeja con varias naranjas y una banana que encontré. También agarré un cuchillo grande, el único limpio, y subí a mi habitación.

Cuando entré al cuarto, encendí las luces y dejé la bandeja en mi mesita. Noté
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