89. ¡Muéstrame pruebas!
Buscó alguna señal que negara lo que su cuerpo parecía contarle, pero el vacío era aterrador. El zumbido en su cabeza ahora era un grito, uno que lo instaba a encontrar respuestas. No solo por él, sino por Anastasia, quien confiaba en él más de lo que nadie jamás lo había hecho.
¿Cómo podría mirarla a los ojos después de esto? Su corazón se aceleraba, el pánico se adueñaba de él, transformando su confusión.
Comenzó a buscar su ropa desesperadamente, revolviendo el dormitorio como un tornado. Gi