93. Le des su lugar
Gisal vaciló un instante. Jeston, sin embargo, mantuvo su posición, aunque era evidente que la mención de pruebas tangibles había sembrado una duda en su mente, pues tenían miedo de que Rhys cumpliera su amenaza y quedara como una loca mentirosa.
—Ahora si recuerdas a tu esposa —soltó una risa amarga Gisal. —Cuando estuviste conmigo, ni pensaste en ella, solo éramos tú y yo.
—¡Suficiente! —grito el príncipe, tomándose el pelo con ambas manos y dando pasos cortos en círculos en su espacio. Volvi