80. Llamada de advertencia
Al día siguiente, con la subasta programada para la tarde, el palacio se llenó de un ajetreo casi palpable. Anastasia, con la ayuda de los diseñadores y colaboradores, había transformado uno de los jardines en un escaparate de elegancia y luces recientes.
Las piezas a subastar, donadas por nobles y artesanos simpatizantes de la causa, brillaban bajo la cuidadosa iluminación. Si, Anastasia tuvo que recurrir a otras personas para que ayudarán a donar algo para la subasta, así iban a conseguir lle