15. Preocupaciones
El rey no podía levantarse de su silla de ruedas, deseaba hacerlo para acercarse a su hijo; sin embargo, su estado débil no le impedía hacerlo, así que presionó el mando automático que tenía en las posas brazos y se acercó al príncipe. Colocó una de sus débiles manos en su hombro y presionó suavemente mientras lo miraba.
—Rhys, escucha bien mis palabras —dijo con voz serena pero firme—. No importa lo que diga el parlamento o tu madre. Eres un príncipe valiente y noble, y has demostrado tu capac