La reunión estaba fijada para la medianoche.
Amanda no lo había aceptado en voz alta, pero Jason Kane nunca había esperado permiso. Siempre había asumido que la gravedad terminaría atrayéndolo todo de vuelta hacia él.
Esa noche, contaba con ello.
Luca no confiaba en la calma.
Permanecía en las sombras de la sala del ático, con la chaqueta puesta y el teléfono pegado al oído mientras hablaba en voz baja con su jefe de seguridad. Amanda lo observaba desde el pasillo, con el corazón apretado por u