31 | Siniestros pecados

Escuchó nuevamente el sonido de algunos objetos caer y el sonido de la madera al ser golpeada con algo. No tuvo que abrir la puerta porque estaba entreabierta. Hizo un gesto en su rostro al detectar sonidos que no debían provenir de una biblioteca. Jadeos extenuantes, objetos cayendo, cierto golpeteo.

¿Quién demonios estaba follando dentro de la biblioteca? Le enojaba imaginar que la biblioteca güera usada para fines de los más guarros, tenía la convicción de que la servidumbre no era, tenían r
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