Hudson Toscani
Gian entró en mi despacho azotando la puerta contra la pared y haciendo vibrar las paredes del despacho. Con un poco más de fuerza y lanzaba los libros al suelo.
—¿Olvidaste como tocar?
La sonrisa que tenía en su rostro era enorme, algo extraño si recordábamos que el hombre apenas sonreía, por eso dejé lo que estaba haciendo y enfoqué mi mirada en él.
—¿Entonces? —cuestioné cuando se quedó en silencio.
—Italy Wilson volvió a ser vista en el hotel Imperis en el sur de la ciudad.
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