Hudson Toscani
No era un adivinador ni podía ver el futuro, pero sabía que él me buscaría desde el instante en que el rumor de que ella estaba conmigo se esparciera. Pero no era tan estúpido como para aceptar los términos de su reunión.
Me había pedido vernos en un almacén a las afueras de la ciudad y ninguno de los dos con hombres. Estaba claro que no aceptaría semejante barbaridad y eso no me hacía débil, me hacía lo suficientemente inteligente como para no arriesgar mi vida.
Además, sería un