Las manipulaciones de Emir.
Estaba tranquilamente trabajando cuando una de las empleadas me dijo que el señor Emir me estaba llamando. Me dirigí a su oficina, donde el hombre me miraba de mala manera.
—¿Qué necesita, señor Emir? —pregunté, intentando mantener la calma.
—Natalia, no creas que tendrás un trato especial por ser amiga de mi hijo Omar. Como los demás empleados, estarás a prueba un mes y si no cumples con nuestras expectativas, te irás —dijo con voz dura.
Asentí, mirándolo directamente a los ojos.
—Lo s