Alejarme de Adrián.
Me encuentro charlando con mi mamá en la clínica. Su rostro refleja el cansancio y la debilidad que la han estado consumiendo cada día. A pesar de todo, su sonrisa sigue siendo cálida y reconfortante.
—Mamá, estoy aquí para ti, siempre lo estaré —le digo, tomando su mano con ternura.
Ella me mira con ojos llenos de amor y gratitud.
—Lo sé, cariño. Eres mi luz en estos días oscuros —responde, su voz apenas un susurro.
En ese momento, entra Adrián que ha estado acompañándonos en este