Zachary permaneció en silencio, con el ceño fruncido.
Al observar su estado, Josh decidió no insistir. Sugirió sutilmente: —Oye, ¿qué tal si te quedas en la oficina? Voy a hacer algunas averiguaciones para ti. Creo que en este momento necesitas hacer algo para distraerte. Los conflictos con tu esposa no se resolverán en uno o dos días.
—No sirve de nada que te angusties, cuanto más ansioso estés, más propenso estarás a cometer errores.
Zachary realmente necesitaba hacer algo para distraerse. Sin