—Seren, no salgas, me encargo de él.
Jasmine Sox, ni bien terminó de decirlo, salió como torbellino y se plantó en la entrada de la librería como si fuera la última defensora de un fuerte. Alargó su brazo y atrapó a Shawn Lowe con la destreza de un lince cazador. Sin más, se lo llevó con ella.
—Jas.
Shawn Lowe se vio forzado a seguir el ritmo de su prima. Quería detenerse, pero Jasmine hizo todo lo posible para arrastrarlo hasta su carro.
—¡Dame las llaves del carro!
Jasmine Sox le ordenó con ro