—Cuando estabas borracha, te acompañé a la habitación. No ha pasado mucho tiempo antes de que vomitaras por todo el suelo y la cama estuviera sucia, así que tuve que cambiarte la habitación.
Arturo se sentó y dijo: —Eres tan difícil de cuidar cuando estás borracha que, a partir de ahora, no deberías beber tanto.
Doris respondió: —No me acuerdo de nada. Lo único que recuerdo es que el alcohol estaba buenísimo. Mira, regálame una caja y se la llevaré a Maricia. Así, cuando esté de mal humor, podré