Mientras tanto, la vieja señora York debería de mimar muchísimo a su bisnieto.
El ascensor llegó a la planta baja y Zachary volvió a levantar a Sonny en brazos.
—Déjalo caminar solo. Lo estás mimando tanto. —dijo Serenity.
Sonny rodeó el cuello de Zachary con sus brazos y dijo en tono infantil: —Al tío le gusto por eso me abraza. ¿Me tienes envidia, tía?
Serenity sonrió y pellizcó ligeramente la carita de su sobrino.
—Bueno, tu tío es el que más te quiere, y dime, ¿quién no le gustas?
Ya fueran