—Vi que no comiste mucho en el almuerzo y pensé que tendrías hambre, así que te traje una caja de pasteles recién horneados. Lo ha hecho el cocinero que solicitó el trabajo hoy, todos lo hemos probado y estamos de acuerdo en que el cocinero es muy bueno.
Belén se volvió hacia el escritorio.
Cristina la siguió.
—Estoy harta de comer lo que hacen mis cocineros, y la verdad es que no tenía mucho apetito en el almuerzo, y de verdad que no me he quedado llena.
Belén se apoyó en el escritorio, cogió l