Él todavía quería jugar un rato más.
—Serenity, déjame contarle un cuento a Sonny —dijo Tania, preocupada por ver cansada a su nuera. Sin esperar respuesta, tomó un libro infantil de la mesita de noche.
Serenity no rechazó el amable gesto de su suegra.
—Voy a revisar el equipaje que Sonny armó él solito —dijo, haciéndole espacio a su suegra.
Quería asegurarse de que no hubiera olvidado nada importante.
Mientras Tania le leía el cuento antes de dormir, Serenity fue a inspeccionar la pequeña malet